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Misión
Alma Mater
Luis
Fuenmayor Toro
Con
atención oímos al Presidente sobre la ya anunciada Misión Alma Mater, con
la que se quiere dar un salto en el sector educativo superior, que
incremente las plazas de los estudios universitarios, para cumplir el
mandato constitucional de dar una educación integral y de calidad, a todos
los bachilleres egresados que lo requieran. Chávez habló de fundar 28
universidades en todo el país, pero esta vez fijó un lapso de realización
que finaliza en el año 2012, lo que significa cinco años y medio para
trabajar intensamente, cosa perfectamente posible si, al frente de esa
Misión, se designa a gente capaz, conocedora, con experiencia, trabajadora
y honesta, y no a los farsantes designados en el pasado en misiones,
universidades, viceministerios y oficinas, cuyo fracaso es hoy de dominio
público.
Con
posterioridad a este acto del Presidente con los universitarios, el
ministro Acuña, en rueda de prensa, completó la información sobre la
Misión Alma Mater. Habló de las universidades nacionales que serían
ubicadas en los estados, para lo cual se podrán utilizar sedes
universitarias existentes en algunos estados, que restauradas, agrandadas,
remodeladas y equipadas adecuadamente, se convertirían en universidades de
los mismos, con extensiones a lo largo de cada estado, sobre todo en
aquéllos más grandes. La UNELLEZ, por ejemplo, pudiera dar origen a las
universidades ubicadas en Cojedes, Portuguesa, Barinas y Apure. Otro caso
podría ocurrir con la Universidad de Oriente.
Las
universidades especializadas: La de ciencias de la salud, la de ciencias
básicas, la de las artes, entre otras, serían creaciones totalmente nuevas
o derivadas de instituciones ya existentes como es el caso de la última de
las mencionadas. En ningún caso se trataría solamente de un cambio de
nombre, pues todas las instituciones existentes que dieran origen a las
nuevas universidades serían cualitativamente transformadas, equipadas
completamente y dotadas de personal docente adicional. Así entiendo estos
planes, como acciones futuras dirigidas a impactar profundamente la
formación educativa superior venezolana, muy distantes de los simples
actos demagógicos, que al final se devolverían negativamente contra su
propulsor, en este caso el propio Presidente de la República.
Se
trataría entonces de construir nuevas sedes, es decir edificaciones con
aulas, laboratorios, bibliotecas, salas de computación, canchas
deportivas, locales para actividades culturales, servicios estudiantiles,
transporte, áreas públicas, que incluso podrían ser compartidas por varias
instituciones y administradas por el Ministerio de Educación Superior.
Adicionalmente, se restaurarían y acondicionarían las sedes existentes,
para incrementar sus capacidades y hacerlas dignas del estudiantado
venezolano, para una educación de calidad, conceptos que lamentablemente
se perdieron durante la administración de los Moncada, Ruiz, Porras, Parra
y Suárez, situación que enfrentamos vehementemente en su momento y que hoy
el Presidente reconoce ocurrió.
Se
trataría también de la formación de gran cantidad de docentes para esas
universidades, que se asumiría con el Ministerio de Ciencia y Tecnología y
sus programas de formación de investigadores de alto nivel y mediante la
realización de acciones propias, con la ayuda de las universidades
existentes en cursos de especialización de un año de duración. Los
magísteres y los doctores formados por los programas del Ministerio de
Ciencia y Tecnología, así como los formados en otros postgrados de la
República, constituirían la planta académica de estas instituciones en las
que desarrollarían sus actividades de investigación. Los especialistas en
diferentes campos: Matemática, física, química, bioquímica, |